Mar del Plata tiene una particularidad que casi ninguna otra ciudad grande del país comparte: se abastece de agua exclusivamente del subsuelo. No hay río ni embalse. Todo el consumo urbano, agrícola e industrial sale de perforaciones. Esa dependencia explica buena parte de lo que hoy pasa en los subsuelos marplatenses.
Qué hay debajo de la ciudad
Simplificando bastante, hay dos niveles que importan.
El acuífero profundo, del que sale el agua de consumo, está aproximadamente entre los 40 y 70 metros y da agua de buena calidad. Es el que explotan las perforaciones de la red.
Arriba está la napa freática, mucho más cerca de la superficie: dentro de los primeros diez metros. Esta es la que moja los sótanos. Y es también la que arrastra un problema serio, que conviene decir con todas las letras: presenta contaminación química y bacteriológica, y una de las causas documentadas son los pozos ciegos domiciliarios de las zonas sin red cloacal.
Por qué esto importa más acá que en otro lado
En una ciudad que toma agua del subsuelo, lo que se filtra desde un pozo ciego no "desaparece": queda en el mismo sistema del que después se extrae el agua. Por eso el mantenimiento de los pozos y, sobre todo, la disposición final del efluente en un punto habilitado no son un trámite burocrático. Cada camión que descarga donde no corresponde le devuelve el problema a la ciudad entera.
La historia que explica los sótanos inundados
Acá está la parte que casi nadie cuenta, y que responde la pregunta de por qué un edificio que estuvo cuarenta años seco de golpe empieza a hacer agua.
Durante décadas, la extracción intensiva de agua subterránea en el radio urbano hizo dos cosas. La primera fue provocar un proceso de intrusión marina: al bajar la presión del agua dulce, el agua salada del mar avanzó tierra adentro dentro del acuífero. La segunda, consecuencia de la primera, fue que muchos pozos quedaron salinizados y hubo que abandonarlos.
Y cuando se deja de bombear en una zona, pasa lo previsible: los niveles del agua se recuperan. Suben. Ese ascenso está documentado como causa directa de inundación de sótanos y de afectación de estructuras edilicias en la ciudad.
La consecuencia práctica es esta: un subsuelo que se construyó cuando la napa estaba deprimida por el bombeo hoy puede quedar por debajo del nivel actual del agua. No hubo ninguna filtración nueva. Lo que cambió fue el nivel del agua, no el edificio.
Cómo distinguir napa de filtración
Antes de romper pisos buscando un caño, mirá el patrón. Son bastante distintos:
- Agua de napa: aparece de a poco, es limpia y sin olor, sube desde la losa o por las juntas del piso, y vuelve con cada lluvia fuerte o sudestada. No hay un punto de entrada visible.
- Filtración o rotura: tiene un origen identificable, suele ser constante en vez de estacional, y muchas veces el agua tiene olor o color si viene de una cañería cloacal.
- Ingreso de lluvia: coincide exactamente con el evento, entra rápido y se detiene cuando para.
Si el patrón es el primero, el problema no se arregla con impermeabilizante: se gestiona con bombeo y achique.
El pozo de ascensor: la urgencia más frecuente
De todos los sectores de un edificio, el foso del ascensor es el que más llamadas genera. Es el punto más bajo de la construcción, así que el agua llega ahí primero, y en cuanto toca los componentes eléctricos del foso el ascensor queda fuera de servicio.
Ahí el cálculo es simple: el costo de achicar es una fracción del costo de reparar el equipo, y ni hablar de tener un edificio de varios pisos sin ascensor durante días.
Qué se puede hacer
Hay tres niveles de respuesta, de la más urgente a la más previsora.
Achicar y secar. Es lo primero cuando ya hay agua: vaciar con equipo de succión y dejar el sector en condiciones para que el ascensorista o el electricista puedan trabajar.
Revisar el sistema de bombeo. Muchos subsuelos tienen una bomba de achique que dejó de funcionar hace tiempo y nadie lo notó hasta que hizo falta. Si la bomba está, conviene probarla antes de la temporada de lluvias, no durante.
Achique preventivo. Para los edificios que ya saben que tienen el problema, vaciar cuando hay temporal anunciado es notablemente más barato que la urgencia del día después, y evita el daño al equipo.
Nosotros hacemos el desagote de sótanos y pozos de ascensor en Mar del Plata, tanto para la urgencia como para el preventivo, trabajando directamente con administraciones y consorcios.